✦ En memoria de ✦
Por Siempre en nuestros Corazones
Familia Derezunsky
Katia Finkelstein Veliz, cariñosamente conocida por todos como Eva, fue una mujer que dejó una huella imborrable en quienes tuvieron la fortuna de conocerla. Dueña de una personalidad alegre, simpática y acogedora, siempre encontraba la manera de compartir una sonrisa, una palabra amable o un gesto de cariño con quienes la rodeaban.
Nació en la ciudad de San Felipe, lugar al que recordaba con especial afecto. Su madre, Lucy Veliz Arenas, solía referirse a sus hijas como “las tres perlas”, una expresión que Eva llevó siempre en su corazón. Fue hija de Saul Finkelstein y creció rodeada de los valores familiares que marcarían profundamente su vida.
Una de sus grandes pasiones era la cocina. Disfrutaba preparando deliciosos platos para su familia y amigos, convirtiendo cada comida en una oportunidad para reunir a quienes amaba. Su mesa siempre fue un lugar de encuentro, conversación y cariño.
También fue una apasionada de los viajes. Le encantaba conocer nuevos lugares, descubrir culturas y crear recuerdos que atesoró a lo largo de su vida. Cada viaje era una aventura que vivía con entusiasmo y curiosidad.
Hincha fiel de Santiago Wanderers, seguía con orgullo los pasos de su querido equipo, celebrando sus triunfos y acompañándolo con la misma lealtad que demostraba en todos los aspectos de su vida.
Por sobre todas las cosas, Eva fue una madre profundamente amorosa. Sus hijos, José y Daniel, fueron el centro de su mundo y la mayor fuente de orgullo y felicidad. Les entregó amor incondicional, apoyo constante y enseñanzas que permanecerán para siempre en sus corazones.
Hoy, quienes la conocieron la recuerdan por su alegría, su generosidad, su espíritu viajero y el inmenso amor que entregó a su familia. Su legado vive en cada recuerdo compartido, en cada enseñanza transmitida y en el cariño de quienes tuvieron el privilegio de formar parte de su vida.
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Piedra